Volver a escribir en la era post-Gutenberg

Volver a escribir en la era post-Gutenberg

Durante algunos años fui un escritor activo sobre el mundo editorial. Publiqué con regularidad en blogs, periódicos y revistas —entre ellos el querido Anatomía de la Edición— sobre la transformación digital del ecosistema del libro. En aquel momento, el foco estaba en los libros electrónicos y en la comunicación digital. También participaba activamente en redes sociales, especialmente en Facebook y Twitter, donde se generaban discusiones interesantes con otros profesionales del sector.

Han pasado más de diez años desde entonces. La blogosfera desapareció por el camino (todavía echo de menos Google Reader), Facebook envejeció, Twitter se convirtió en otra cosa, y muchos de los que escribíamos sobre el sector dejamos de hacerlo. En español, pocos espacios han mantenido una reflexión sostenida. Entre ellos, Trama y Texturas, el proyecto de Manuel Ortuño, que ha persistido con una rara coherencia.

Por mi parte, tras mudarme a Lima, me retiré en cierto modo a un segundo plano. Después de años escribiendo sobre el futuro digital del libro, terminé dirigiendo una imprenta de libros bajo demanda —la primera en Perú— y trabajando durante casi una década en los procesos físicos de producción. Ahí ocurrió el cambio relevante.

Mientras el discurso público seguía centrado en el libro electrónico o el audiolibro, la transformación más profunda se producía en otro lugar: en la forma de imprimir, producir y distribuir libros. Pasé de observar el sector a operar dentro de él. De escribir sobre tendencias a trabajar con sistemas reales. Durante esos años aprendí dos cosas:

La primera: que el modelo gutenberguiano —basado en tiradas, almacenamiento e inventario— no ha desaparecido, pero está dejando de ser dominante.

La segunda: que la impresión digital y los modelos bajo demanda no son una innovación marginal, sino un cambio estructural en la economía del libro.

Hace dos años me incorporé a Bibliomanager como director de operaciones, una plataforma de distribución de libros bajo demanda con la que ya venía trabajando. Desde ahí he podido aplicar lo aprendido y observar esta transformación a escala: no como hipótesis, sino como sistema. Ese cambio puede resumirse de forma sencilla:

Durante siglos, el problema fue la escasez de libros.
Hoy, el problema es el exceso de inventario.

La era post-Gutenberg no consiste en la desaparición del libro impreso, sino en la transformación de su lógica productiva.

En los últimos meses he vuelto a escribir: un capítulo para una publicación académica y un artículo pendiente de publicación. Este espacio nace como continuación de ese proceso. No es un blog de actualidad ni de opinión inmediata. Es un lugar para pensar, desde la práctica, cómo se produce, se distribuye y se sostiene el libro en este nuevo contexto.